miércoles, 17 de octubre de 2012

Sé que el cigarrillo daña mis pulmones, pero ¿y qué? tú poco a poco fuiste dañando mi vida y aún así no te quise dejar.

lunes, 6 de agosto de 2012

Desafortunada





Estos ojos ciegos y masoquistas que no han querido ver que los tuyos prefieren mirar los de otra.
Estos oídos que se hacen los sordos para no escuchar ni darse cuenta de que esos "te amo" no son para ellos.
Estos dedos están muriendo poco a poco por no poder tener la dicha de entrelazarse con los tuyos.
Y tú que no vienes a complacerlos para que puedan mantenerse con vida.

Ya no sé de qué manera explicarle a mi cuerpo que aún le falta mucho para poder recibir tus caricias.
La cama se queja por las noches, por su sueño frustrado de que reposes sobre ella.
Estos labios secos todavía no logran recibir un beso de tu boca húmeda.
Me he cansado de decirle a mis manos que dejen de buscarte, que no les perteneces... pero ellas están seguras de que algún día van a poder tocarte.
Y estos pies tan idiotas que quieren vivir caminando por el camino que recorres.

¡Qué corazón tan terco! le dije que no debía enamorarse y mira lo romántico e iluso que se ha vuelto. Ya hasta ha querido que te cante canciones al oído, y mi estúpida cabeza ha estado de acuerdo.
Te ha imaginado unas cuantas veces acostado sobre mi regazo y yo acariciándote la vida.
Me ha imaginado amarrada a tu cuerpo cada noche antes de tomar la siesta.
Mira todo lo que has causado.
Has hecho que aquí todos se vuelvan locos por tu estúpida sonrisa que siempre logra todo lo que quiere y ha vivido distanciada de la mía.
Qué afortunada es esa chica que camina a tu lado... la hiciste dueña de tus labios.
Yo soy todo lo contrario: desafortunada por no tenerte, y porque ni siquiera he logrado hacer que mi vida se dé cuenta de que aún falta mucho para que a la tuya le den ganas.

jueves, 12 de julio de 2012

Desamor




Siempre fui la chica torpe e insegura a la que nada le salía bien.
La que siempre ponía la misma piedra en su camino para volver a tropezar una y otra vez.
La que quería un cambio en su vida, pero le tenía miedo al cambio.
La que nunca fue buena tomando decisiones.

Entonces así me quedé: abrazando la ausencia y dándole besos al viento, porque aunque había alguien durmiendo del otro lado de la cama, era casi lo mismo que estar sola. Estaba acompañada, pero sola.
Hace mucho que no sentía el sabor de un beso sincero ni un abrazo que me quitara el frío.
Hace mucho que no despertaba con una sonrisa por las mañanas, que no sabía lo que significaban las palabras "amor" y "felicidad".

Finalmente decidí quitar la piedra del camino y dejar de tenerle miedo a la soledad, porque al fin y al cabo, la soledad no es tan mala compañía. Aunque no niego que la vida sería más agradable si tuviera alguien con quien gastarme los labios, alguien que me dejara vivir en sus brazos. Pero en vez de buscar eso a lo que le llaman "amor", me pasé la vida mintiéndome a mí misma, haciéndome creer que era feliz a tu lado, cuando realmente era todo lo contrario.
Me mentí tanto que perdí la confianza en mí. Ya no me creo ni una palabra de lo que digo.

Es una lástima saber que, no habiendo hecho nada, fue que nos hicimos tanto daño.
Todo porque el corazón dejó de latir fuerte cuando estábamos cerca, la piel dejó de erizarse con cada caricia, las miradas dejaron de mirarse y a los labios se les olvidó cómo besar. Dejamos de querer enamorarnos.

Se nos rompió el amor y jamás encontramos las piezas, tal vez ni siquiera hicimos el intento de buscarlas.
Créeme, traté de buscar razones para quedarme, pero lo único que encontré fueron más razones para marcharme. Porque al parecer, esta historia que hicimos los dos, no fue de amor, sino de desamor.

domingo, 27 de mayo de 2012

Para dejarse llevar




Ya empezó a ocultarse el sol.
Comenzó a caer la noche y se juntaron nuestros labios, creando aquellos besos dulces y caricias perfectas que conllevan a que los cuerpos quieran encontrarse.
Éstos van acercándose poco a poco hacia la cama, hasta que finalmente se dejan caer para luego dejarse llevar.

Tus manos tratando de buscarme por debajo de las sábanas, y yo dejando que me encuentren para que hagan lo que les plazca.
No les pienso prohibir nada en este momento, así que puedes aprovechar.

Irán acariciando mi larga cabellera, mientras voy dejando un par de huellas en tu piel.
Luego abrazan fuertemente mi silueta como no queriendo dejarme ir.
Tranquilo, no lo haré. Me estoy sintiendo muy cómoda aquí.

Deja que mis dedos se paseen y hagan un recorrido por tu espalda.
Déjame seguir sintiendo tus besos en mi cuello... que confieso que me encanta.
Susúrrame al oído que me estás amando y lo mucho que deseas que no me separe de tu cuerpo.

Lograste llevarme al cielo sin hacer que me mueva de la cama, sólo haciendo que me mueva en ella.
Y cada segundo que pasa va más rápido nuestra respiración.
Tus dientes castigan a mis labios como si hubiesen hecho algo muy malo.
Y las manos no quieren separarse de la piel. Quieren seguir acariciando.

La noche al principio era oscura y fría, y ahora se ha convertido en luz y fuego.
Tus manos, ya sudorosas, están tratando de que no se apague.
No quieren que este momento mágico se acabe... y parece que las mías están completamente de acuerdo.

Yo pido que esta noche nos olvidemos de que tenemos la habilidad de pensar y tan sólo dejemos que nuestros cuerpos puedan terminar de actuar.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Regresa




Anoche desperté y su lado de la cama estaba vacío. Y yo que me encontraba sintiendo tanto frío.
Lo busqué en cada rincón y no logré encontrarlo.
Tal vez se fue, huyó de mi lado.
No pude cobijarme más en sus abrazos.

Puede que se haya cansado de besar siempre la misma boca, de sentir siempre las mismas caricias, el mismo cuerpo. De escuchar las mismas frases tontas y los mismos versos.
Tal vez quiere cosas nuevas en su vida, y debido a eso fue su huida.
No lo culpo, yo entiendo que la rutina es un castigo.
Pero tan sólo hubiese preferido que se cansara un poco más tarde. Hubiese tenido más tiempo de mirarlo a los ojos y besarlo de nuevo.

Es difícil que reciba una segunda oportunidad, pero nada pierdo con intentarlo.
Necesito que vuelva y me abrace para terminar de una vez con este trago amargo.

Amor, ¿podrías regresar y que empecemos desde cero? porque no creo que logre acostumbrarme.
Quiero que te dediques nuevamente a amarme.
Prometo no volver a caer en la rutina. Prometo no volver a cansarte.
No volver a hacerte sentir esta triste agonía. Prometo inventar una nueva forma de besarte.

Regresa, vuelve a tu lado de la cama. Te juro que no desaprovecharé esta oportunidad.
Quiero volver a encender la llama y no dejar que te marches nunca más.
Dime si todo lo que te he dicho no te ha convencido, para ver si logro hacerlo con un beso.
Tan sólo espero que no te hayas olvidado de cuál era el camino de regreso.

martes, 22 de mayo de 2012

Me voy




Es tan doloroso pensar en esas mentiras que un día me supieron a verdad y hoy hacen que sufra demasiado. Tanto tardaste en ganarte mi confianza para luego lograr que desapareciera en tan poco tiempo.
Nuestro amor comenzó como un sueño y terminó en una pesadilla.
Tanto que pedías que no te hiciera daño, y al final todo el daño lo causaste tú.

Las cosas ya no andaban muy bien. Tal vez eso te hizo dudar un poco.
Tal vez yo merecía todo esto, pero aún no puedo creer todo lo que fuiste capaz de hacerme, y todavía no logro aceptarlo.
Creo que es mejor que me vaya por donde vine, porque me cansé de dar y no recibir nada a cambio.
Me cansé de tanto intentar. Y quiero que te des cuenta de lo que estás perdiendo, porque si me voy, es para no regresar.

He aprendido que no puedes huir de tus errores, pero puedes arreglarlos. Y aunque sienta que te necesite, sé que al alejarnos ambos seremos más felices.
No quiero seguir aguantando traiciones y fingiendo que no hay nada mal entre nosotros.

Me voy porque no quiero seguir sufriendo, ni que me llamen masoquista, aunque ya estaba acostumbrada a este tipo de cosas. Pero mis oídos se cansaron de escuchar tantas mentiras y mi corazón de que lo hieran tanto.
Me voy porque no soporto la hipocresía de tus labios al besarme, porque sé que en realidad quieren besar a otra boca.
Porque se acabó todo el amor que sentíamos y todo se volvió monotonía. Tanto así que decidiste probar el cuerpo de otra.
Me voy porque tiene que cambiar mi vida y tengo que aprender a pensar con la cabeza y no con el corazón

No digas que vas a cambiar. No prometas cosas que sabes que no vas a cumplir.
Dime qué ganas con engañarme tanto, porque la verdad no logro entenderte.
Tal vez sea tu miedo a la soledad lo que te hace querer que me quede a tu lado, pero yo no quiero ser sólo tu compañía.
Tranquilo, no creo que cambie nada cuando me vaya.
Y si me extrañas un poco, recuerda que todo esto fue  tu culpa. Mejor consuélate en los brazos de otra.

La despedida se hace eterna. Es difícil ver como la persona en la que más confiabas, cambia y te hace sufrir como nunca antes lo había hecho, te traiciona y te rompe el corazón.
Logré darme cuenta de que no toda historia tiene un final feliz. Pero no me arrepiento de nada, ya que de cada error se aprende. Y de este error que fuiste tú, aprendí y me hice mucho más fuerte.

sábado, 12 de mayo de 2012

Algún día




Recuerdo perfectamente cómo fue que comenzó nuestra historia. 
Fue una historia distinta a las demás, y fue mi favorita. 
Fuiste esa persona que me hizo saber qué se sentía el estar enamorada, aunque nunca pude entender lo que en realidad era el amor. 
Nunca pude describirlo ni definirlo. Sólo sé que era un sentimiento hermoso y a mí me encantaba sentirlo.

Cada chispa que producíamos al juntar nuestros labios. Cada cosquilleo que sentía cuando me mirabas, cuando me hablabas, cuando me sonreías y cuando me abrazabas, fue lo que hizo que descubriera que habías logrado enamorarme; algo que nunca creí que lograrías, pero tú sabías que nada en este mundo es imposible.

Debo confesar que nunca en mi vida había creído en el amor. Siempre pensé que no existía y que a mí nunca me iba a llegar. Y pues, todos cometemos errores, y el haber pensado eso fue uno de los errores más grandes que he cometido. El resto ya tú los conoces y no creo que sea necesario contárselos a los demás.

Fueron hermosos los momentos que vivimos juntos. Ambos aprendíamos mucho uno del otro y amábamos hacerlo. 
O por lo menos, eso fue lo que creí hasta ése momento que me hiciste saber que querías que todo acabara. 
Querías alejarte de mí y la verdad no pude entender por qué. Si yo creí que eras feliz a mi lado, que me amabas, que querías estar conmigo. 
Me aclaraste que tenía razón, pero querías dar mucho más de ti. Querías que todo fuese mejor y no querías hacerme daño hablando con mentiras.

Duraste tanto tiempo explicándome, hasta que al fin pude entender que no puedo hacerte feliz y admití que era lo correcto. 
¿Para qué seguir perdiendo el tiempo? Bastante sufrimos los dos y lo ocultamos muy bien, por eso todos creían que lo nuestro era "perfecto", pero no. 
El corazón a veces se cansa de intentar y le cuesta mucho fingir, por eso estuve de acuerdo con tu decisión.

Algún día esto tenía que pasar y yo tenía que aceptarlo, pues no podía obligarte a sentir cosas que no querías sentir. Creo que no era justo que te hiciera eso.
"No quiero que vivas en un mundo de mentiras, así que adelante. Sigue con tu vida que yo haré el intento de seguir con la mía. No te niego que me duele, pero sé que es lo mejor. Tendré que acostumbrarme a la soledad, así mismo como me acostumbré a tu amor".
Con todo el dolor de mi alma, eso fue lo que te dije. No quería que me vieras llorando, pero fue casi inevitable, ya ni salían las palabras de mi boca. 
Traté de ser orgullosa, yo antes lo era, pero me di cuenta que de orgullo ya no me queda ni una gota. Es que contigo se me hace tan difícil.

Ahora sólo puedo definirme con la palabra 'masoquista'. Tú me haces daño con tus palabras, pero yo te sigo amando y no será fácil aceptar que ya no estarás.
Tendré que olvidarme de tus besos, tus abrazos, tus caricias, tu mirada y de ese cosquilleo que causabas.
Preguntaste si iba a extrañarte y yo te contesté que sí, aunque tal vez eso no cambie nada. Pero algún día esto tiene que pasar. Algún día tiene que sanar la herida, algún día te tengo que olvidar. Tal vez no sea ni hoy ni mañana, pero algún día.