sábado, 12 de mayo de 2012
Algún día
Recuerdo perfectamente cómo fue que comenzó nuestra historia.
Fue una historia distinta a las demás, y fue mi favorita.
Fuiste esa persona que me hizo saber qué se sentía el estar enamorada, aunque nunca pude entender lo que en realidad era el amor.
Nunca pude describirlo ni definirlo. Sólo sé que era un sentimiento hermoso y a mí me encantaba sentirlo.
Cada chispa que producíamos al juntar nuestros labios. Cada cosquilleo que sentía cuando me mirabas, cuando me hablabas, cuando me sonreías y cuando me abrazabas, fue lo que hizo que descubriera que habías logrado enamorarme; algo que nunca creí que lograrías, pero tú sabías que nada en este mundo es imposible.
Debo confesar que nunca en mi vida había creído en el amor. Siempre pensé que no existía y que a mí nunca me iba a llegar. Y pues, todos cometemos errores, y el haber pensado eso fue uno de los errores más grandes que he cometido. El resto ya tú los conoces y no creo que sea necesario contárselos a los demás.
Fueron hermosos los momentos que vivimos juntos. Ambos aprendíamos mucho uno del otro y amábamos hacerlo.
O por lo menos, eso fue lo que creí hasta ése momento que me hiciste saber que querías que todo acabara.
Querías alejarte de mí y la verdad no pude entender por qué. Si yo creí que eras feliz a mi lado, que me amabas, que querías estar conmigo.
Me aclaraste que tenía razón, pero querías dar mucho más de ti. Querías que todo fuese mejor y no querías hacerme daño hablando con mentiras.
Duraste tanto tiempo explicándome, hasta que al fin pude entender que no puedo hacerte feliz y admití que era lo correcto.
¿Para qué seguir perdiendo el tiempo? Bastante sufrimos los dos y lo ocultamos muy bien, por eso todos creían que lo nuestro era "perfecto", pero no.
El corazón a veces se cansa de intentar y le cuesta mucho fingir, por eso estuve de acuerdo con tu decisión.
Algún día esto tenía que pasar y yo tenía que aceptarlo, pues no podía obligarte a sentir cosas que no querías sentir. Creo que no era justo que te hiciera eso.
"No quiero que vivas en un mundo de mentiras, así que adelante. Sigue con tu vida que yo haré el intento de seguir con la mía. No te niego que me duele, pero sé que es lo mejor. Tendré que acostumbrarme a la soledad, así mismo como me acostumbré a tu amor".
Con todo el dolor de mi alma, eso fue lo que te dije. No quería que me vieras llorando, pero fue casi inevitable, ya ni salían las palabras de mi boca.
Traté de ser orgullosa, yo antes lo era, pero me di cuenta que de orgullo ya no me queda ni una gota. Es que contigo se me hace tan difícil.
Ahora sólo puedo definirme con la palabra 'masoquista'. Tú me haces daño con tus palabras, pero yo te sigo amando y no será fácil aceptar que ya no estarás.
Tendré que olvidarme de tus besos, tus abrazos, tus caricias, tu mirada y de ese cosquilleo que causabas.
Preguntaste si iba a extrañarte y yo te contesté que sí, aunque tal vez eso no cambie nada. Pero algún día esto tiene que pasar. Algún día tiene que sanar la herida, algún día te tengo que olvidar. Tal vez no sea ni hoy ni mañana, pero algún día.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario